Comunicación visual - Naturaleza del Color
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Comunicación visual - Naturaleza del Color

Formatodescargable.- Se le preguntó a Florencia, de diez años: ¿de qué color es el cielo? La nena pensó un momento y, segura de sí misma, respondió: “Según... de noche es negro, de día es celeste, al atardecer, rojo y anaranjado”.


Hasta hace sólo trescientos años existía la convicción generalizada de que el color estaba indisolublemente ligado  a los objetos. En 1696 Isaac Newton demostró que la luz es el verdadero origen de los colores. Mediante un prisma de cristal interceptó la trayectoria de un rayo de luz solar, refractándolo sobre una superficie blanca; pudo observar una alineación de siete colores diferentes, igual al que muestra la naturaleza en el arco iris. A esta serie la llamó espectro solar. A continuación volvió a convertirlo en luz blanca, haciéndolo atravesar otro prisma invertido. Quedó en claro que el color no estaba en el cristal, sino en la misma luz.

Color y percepción. Si los colores son luz, podemos decir que, en realidad, se originan en el ojo. Comúnmente usamos la palabra color para designar dos conceptos totalmente diferentes. Cuando nos referimos a materias o sustancias colorantes, deberíamos hablar de pigmentos cromáticos. Sólo deberíamos hablar de color al designar las percepciones del ojo cuando éste es estimulado por las diferentes longitudes de ondas luminosas. La percepción del color está íntimamente ligada con la luz y con el modo en que ésta se refleja. Nuestra percepción del color cambia cuando se modifica una fuente luminosa, o cuando la superficie que refleja la luz está revestida de un pigmento diferente porque el color no es más que una percepción en el el ojo del observador.

Y los colores de los objetos materiales están sometidos a constantes cambios, según la luz de cada momento y según su situación con respecto al observador. Todo el proceso perceptivo se afirma, precisamente, en esa interdependencia que visualmente proporciona el color; sin relación de color no es posible la. segregación figura fondo de una forma. De allí que forma y color estén siempre vinculados entre sí, razón por la cual se suele considerar el color como atributo formal.

Cuando percibimos un color en nuestro entorno visual, el mismo está producido por los rayos de luz o las longitudes de onda que los objetos absorben o reflejan. Si la superficie de un cuerpo refleja todas las radiaciones lumínicas que recibe, vemos este cuerpo de color blanco, ya que todas las diversas longitudes de ondas llegan de forma simultánea a nuestro ojo.



El color es luz blanca desintegrada. Es energía en forma de vibraciones electromagnéticas que, a partir de su origen, se propagan en línea recta con movimiento ondulante en todas las direcciones, a una velocidad de 300.000 km. por segundo. La longitud de onda de la radiación electromagnética oscila entre un máximo y un mínimo. El umbral de percepción visual varía según las personas. Hay quien puede ver el color violeta hasta una longitud de onda de casi 360 milimicras (diezmillonésimos de 1 mm.), que corresponde al violeta gris o lavándula, o el rojo oscuro de casi 800 milimicras. Las radiaciones cuya longitud de onda es inferior a 380 milimicras se denominan rayos ultravioleta; cuando es superior a los 780 se les llama rayos infrarrojos.



Cuando Newton demostró la refracción de la luz en el espectro, descubrió que las ondas cortas experimentan una desviación (refracción) mayor que las ondas largas. De esto deriva la disposición fija de los siete colores: violeta, añil o índigo, cyan, verde, amarillo, naranja y rojo. Una flor, entonces, es roja porque sus pétalos reflejan las radiaciones rojas y absorben las amarillas, naranjas, verdes, azules y violetas. El tallo y las hojas de la misma flor son verdes porque reflejan las radiaciones amarilla y azul combinadas, absorbiendo el resto.

O.H.   www.formatodescargable.com    

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