Comunicación visual - Pequeña teoría del cartel
Compartir

Comunicación visual - Pequeña teoría del cartel

Formatodescargable.- Entre  los  innumerables  fenómenos  de incomunicación con que nuestra cultura urbana deleita a sus víctimas, se cuenta la frecuente aparición en la vía  pública de ciertos “amagos de cartel”,  rectángulos  trípticos  que  nada anuncian, o que apenas anuncian que son un anuncio. 


Nos referimos a esas piezas que, a pesar de  ser  hijas  reconocidas  del  diseño,  resultan difíciles de interpretar o de leer cuando no de ver y que nos miran desde las paredes de la cuidad en un  desesperado intento de decirnos algo. Sin lograrlo.La  población  abúlica,  distraída  en  el consumo  de  banales  estridencias  apenas registra  lo  curioso  del  fenómeno.  Pero  este no  pasa  desapercibido  para  el  viandante racional,  observador  inquieto  y  crítico  tenaz de  la  cotidianeidad,  pues  esta  variante  de urbanista, aliada leal del buen sentido, suele reaccionar  de  inmediato  ante  la  más  mínima manifestación del absurdo.La  experiencia  de  la  incomunicación aunque sea la de los otros– genera, por fuerza, alguna cuota de frustración. 

Cuando la energía potencial de ésta supera cierto umbral puede que  a  modo  de  válvula  de  seguridad  se dispare  la  pregunta  “¿pero,  por  qué?”; pregunta primera e indispensable de todo acto de conocimiento. Pues bien, en temple tal puede buscarse el  origen  del  presente  texto,  que  tiene  por objeto analizar aquellas falencias, proponer un esquema del hecho comunicacional y realizar conjetura de un posible origen del fenómeno de asemia. Una  diagnosis  de  la  Compulsión al Fracaso-Comunicacional  o  sea,  en  nuestro caso, el cartel asémico  no es cosa fácil. 

Tambien le gustara leer: Curso básico de Linux 

Pues es tan grande la perseverancia con que yerran anunciantes  y  profesionales  de  la  comunicación a la hora de hablar en público que resulta difícil discernir si las causas del fracaso han de buscarse en el campo del diseño o en el de la psicología profunda.Desechemos,  provisoriamente,  la  teoría del  acto  fallido  y  limitémonos  a  considerar los  aspectos  estrictamente  técnicos  del  problema.La  alta  especialización  lograda  por  las disciplinas vinculadas a la comunicación visual y  el  espectacular  desarrollo  de  las  técnicas que  confluyen  en  ellas  no  parecen  reflejarse en un incremento proporcional de la eficacia comunicativa. 


Lo cual ya demuestra a las claras que ningún instrumento puede, por sofisticado que sea, sustituir a sus usuarios. El sentido a comunicar y las condiciones en que habrá de producirse la comunicación serán siempre hechos más complejos que los propios recursos técnicos y exigirán del comunicador una labor personal indelegable; el uso de inteligencia e imaginación en acción combinada.

O.H.   www.formatodescargable.com    

Publicar un comentario

0 Comentarios